Alergia al cacahuete: Avances en la materia

Las nueces, el pescado o la fruta son saludables y son sabrosas, pero están causando reacciones alérgicas en cada vez más personas. Identificar los desencadenantes de estas alergias suele ser una tarea muy complicada.

Los alérgicos al cacahuete no lo tienen fácil en la vida cotidiana. Una vida sin gran variedad de dulces, galletas de los amigos del colegio, sin chocolate ni helado, y también una vida sin patatas fritas. Debido a que el cacahuete es uno de los alérgenos más peligrosos, incluso los rastros de él pueden desencadenar una reacción violenta. Por razones de seguridad, los afectados deben llevar siempre un pequeño kit de emergencia.

¿Cuáles son los causantes principales?

Hace sólo 20 años, apenas se conocían casos de alergia al cacahuete en España. Hoy en día uno de cada 200 niños está afectado. Por otro lado, la leche de vaca y la proteína de pollo son los causantes de la mayoría de las alergias durante la infancia. En los adultos, el sistema inmunológico a menudo se defiende de las verduras y frutas, los mariscos, el pescado y los frutos secos. Las reacciones cruzadas, en particular, van en aumento. Lo que comienza como una alergia al polen, puede desarrollar años más tarde alergias a las manzanas, a la soja o al apio. En aproximadamente el dos o tres por ciento de los adultos y en el cuatro o seis por ciento de los niños, una reacción excesiva del sistema inmunológico desencadena síntomas alérgicos. En realidad, las proteínas inofensivas de un alimento inducen a las defensas inmunológicas a atacar. Estas provocan los síntomas más típicos de las alergias, tals como: hormigueo en la boca, picor, ronchas, diarrea o vómitos. En el peor de los casos, puede producirse un choque anafiláctico que ponga en peligro la vida.

¿Cómo encontrarlo?

Para encontrar el desencadenante, algunos pacientes son ayudados por diarios de nutrición. En caso de cierta sospecha, se puede seguir una dieta de eliminación temporal, en la que se evitan durante algún tiempo los posibles desencadenantes de la alergia. Sin embargo, no todos los procedimientos de diagnóstico ofrecidos son serios. Las sociedades profesionales advierten contra los llamados tests de índice de IgG. Estos análisis cuestan cientos de euros y no reflejan unos resultados claros apartir de los cuáles se puedan sacar conclusiones.

¿Cuáles son las terapias más comunes?

Todavía no existe una terapia estándar que prometa una cura para las alergias alimenticias. No obstante, existen enfoques para acostumbrar el cuerpo al alérgeno por contacto con él. Algunos tratamientos experimentales han permitido reducir el riesgo de anafilaxis en ciertos jóvenes alérgicos al cacahuete mediante esta práctica. Los niños y adolescentes comenzaron a tomar diez miligramos de cacahuete bajo supervisión médica y aumentaron la dosis en pequeños pasos. En 14 de los 23 pacientes, la terapia llevó a que el cuerpo de los pacientes se fuera acostumbrando al alérgeno. Después de aproximadamente medio año toleraron un cacahuete completo. Los investigadores están evaluando actualmente los resultados de un estudio de seguimiento. Si los pacientes entran en contacto accidentalmente con los cacahuetes en la vida cotidiana, deebn estar protegidos.

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