Exceso de hierro: La carne puede alimentar células cancerígenas

28 agosto 2021

La carencia de hierro es a menudo objeto de debate. Sin embargo, apenas enconrtamos información sobre el exceso del mismo. Esto favorece la propagación de enfermedades como la diabetes y el cáncer. En este artículo aprenderás a satisfacer tus necesidades de hierro de forma saludable.

El hierro es un elemento insustituible gran cantidad de funciones metabólicas vitales del organismo. Como componente de la hemoglobina de los glóbulos rojos, suministra oxígeno a todas las células del cuerpo. La carencia de hierro, que se manifiesta en forma de anemia, agotamiento y, a menudo, susceptibilidad a las infecciones, afecta a cerca del 20% de las mujeres y al 10% de los hombres. El mayor riesgo para las mujeres viene dado por la menstruación y disminuye en consecuencia cuando termina la fase de la vida fértil.

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    ¿Sabes si sufres un exceso de hierro?

    La carencia de hierro es bien conocida y muchas personas preocupadas por la nutrición prestan atención a la ingesta suficiente de hierro. Sin embargo, muchas más personas tienen riesgo de sufrir algo más que una carencia de hierro, es decir, un exceso de este oligoelemento. Probablemente sólo muy pocas personas lo saben, aunque está asociado a un mayor riesgo sufrir ciertas enfermedades.

    Dos tipos de Hierro

    En primer lugar, es importante señalar que existen dos formas conocidas de hierro, de las cuales sólo una puede suponer un riesgo para la salud.

    Por un lado se encuentra el Fe, el cuál se puede encontrar en la carne roja y los embutidos. Por otro lado, está el Fe3, que procede de fuentes vegetales como las legumbres, los cereales integrales, los frutos secos, ciertas semillasy algunas verduras.


    Es un hecho que la mayoría de los habitantes de los países industrializados tienen al menos un suministro adecuado de este oligoelemento. Debido a nuestra dieta rica en carne y embutidos, la mayoría de las personas tienen incluso un exceso de hierro hemo (Fe), con lo que corren el riesgo de enfermar. Varios estudios señalan estas relaciones.

    Nuestro cuerpo no está preparado para altos consumos de carne

    Normalmente, un complejo mecanismo de sustancias en el hígado y el intestino controla el nivel de hierro. Si se mide demasiada ferritina, la proteína que almacena el hierro, el organismo ralentiza su absorción. "Con grandes cantidades de hierro hemo (Fe), no se frena el proceso, el cuerpo sigue absorbiéndolo, simplemente porque esta forma de hierro es extremadamente bien aprovechable", dicen los expertos.

    La causa está en nuestra historia evolutiva. Hasta hace dos millones de años, nuestros ancestros se alimentaban exclusivamente de plantas; sólo entonces entró en escena el consumo de animales. A veces era en mayores y otras ne mensores cantidades, pero en cualquier caso mucho menos de lo que se come habitualmente hoy en día. El organismo humano no está preparado para ello.

    El alto consumo de hierro hemo (Fe) alimenta a las células cancerosas

    El exceso de hierro se deposita entonces en el páncreas, el hígado y el bazo, por lo que puede suponer una carga para estos órganos.

    Además, estos compuestos tienen un efecto citotóxico, es decir, no sólo pueden modificar las células sino también dañarlas. Las células malignas tienen una gran demanda de esta forma de oligoelemento. Por lo tanto, un consumo elevado de hierro hemo (Fe) conduce a que las células cancerosas existentes crezcan mejor y sean más fuertes frente al sistema inmunitario.

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