Todo sobre el trigo sarraceno

No todos los tipos de pan que parecen saludables lo son. Sin embargo el pan de trigo sarraceno o alforfón es ciertamente uno de esos tipos de pan que saben bien y que proporcionan al cuerpo importantes nutrientes y sustancias vitales. ¿Por qué? Te lo contamos. Todo sobre el trigo sarraceno.

Trigo sarraceno vs trigo convencional

Contrariamente a lo que el nombre sugiere, el trigo sarraceno no tiene mucho que ver con el trigo ordinario. No es un tipo de grano, sino una planta relacionada con la acedera. Dicha planta crece hasta 60 centímetros de altura y da sus frutos de julio a octubre. Su fruto es aparentemente similar al de las nueces. Como el alforfón no tiene ninguna relación con los cereales, no contiene gluten ni lectina. Esto significa que incluso las personas con intolerancia al gluten o sensibilidad al trigo tienen una buena tolerancia al pan sarraceno.

Una gran calidad

Para todo aquel que desee reducir su consumo de cereales, el trigo sarraceno es sin duda una buena alternativa. La planta no sólo está libre de sustancias potencialmente irritantes como el gluten o las lectinas, sino que también es rica en nutrientes y sustancias vitales. El trigo sarraceno contiene ocho aminoácidos esenciales en un perfil de aminoácidos bastante favorable. Éstos son necesarios para que el cuerpo acumule proteínas y mantenga varios procesos metabólicos. Además, la planta proporciona muchas fibras que pueden afectar positivamente en la flora intestinal.

Asimismo, las fibras alimentarias y la lecitina que contienen ayudan a regular el nivel de colesterol. El alforfón también contiene quiro-inositol, una sustancia que puede tener un efecto positivo en el nivel de azúcar en la sangre. Por lo tanto, este tipo de pan no sólo se recomienda para los diabéticos, sino también para todas las personas que quieren contrarrestar el trastorno metabólico de la diabetes mellitus en una etapa temprana.

Proveedor de nutrientes

En su versión germinada, contiene significativamente más nutrientes que la variedad de la semilla, ya que toda la energía de la planta germinada se encuentra en la plántula. De esta forma, las plántulas tienen un alto contenido de hierro, magnesio y zinc y también logran una mayor biodisponibilidad de las proteínas. Esto significa que el cuerpo puede utilizar mejor las proteínas contenidas en las plántulas. Asimismo, el trigo sarraceno germinado es rico en bioflavonoides, vitaminas del complejo B, selenio y la valiosa coenzima Q10. Este talento polifacético suministra energía a las células del cuerpo, fortalece el corazón, los nervios y el sistema inmunológico.

Dado que la versión germinada de las semillas de trigo sarraceno también tiene menos almidón, el pan elaborado con las semillas de trigo sarraceno molidas también es adecuado para una dieta alcalina, que suministra al cuerpo minerales alcalinos fácilmente absorbibles y puede ayudar así a mejorar la salud y el bienestar. Esto hace que las semillas de trigo sarraceno germinadas ricas en nutrientes y el pan hecho de ellas sean verdaderos súper alimentos para una cocina rápida, sabrosa y saludable.

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